El blog

Este no es el primer blog que tengo (y creo que tampoco será el último). Hace muchos años comencé en blogia con mi primer “blog” y luego este desapareció, pues se convirtió en el diario de una joven pareja que dejo de serlo.

En aquel entonces me encontré vacía, deprimida y triste. Tenía que contar bajo el anonimato todo lo que pensaba, lo sola que estaba o mis historias de primera adolescencia (tardana pues tenía 23 añitos). Me gusta volver de vez en cuando a ese blog, y leer todo lo que me paso en esos 8 meses que están allí reflejados, ver cómo conseguí cambiar y reforzarme en el pensamiento “si no se de algo, cállome, pues fácil es juzgar y difícil saber”.

Este blog lo abandone, pues la tristeza fue desapareciendo y sentía como si ya no tuviera nada que escribir, como si las palabras sólo pudieran salir cuando necesitas consuelo.

Han pasado 6 años desde entonces, y me ha vuelto a picar el gusanillo de tener un rinconcito más personal, tengo mi rincón de los viajes con perros y tengo mi rincón para las fotos que de vez en cuando hago. Sentía que me faltaba este.

Así que aquí estoy para ir contando mis desvaríos tanto los buenos como los menos buenos, que el mundo no debe llenarse solo de nuestras negatividades.

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Mi abuelo lleva muriéndose una semana.

La historia comienza hace mas de 6 años, mi otro abuelo, enfermo de Alzheimer moría en San Juan de Dios, habiéndole alargado la vida cuando la familia decidió una muerte digna para su cuerpo. Mi abuelo había muerto ya hacía mucho, cuando su último recuerdo desapareció de su mente, cuando solo quedo de él su mirada inocente. Yo entonces no fui consciente ni capaz de hablar de ello, de hablar del derecho a morir dignamente.

Ahora la historia se repite, mi otro abuelo con 93 años lleva una semana siendo un simple cuerpo. Los primeros doctores que lo atendieron lo dijeron, morfina y sedación que muera tranquilamente y sin dolor, pero mi abuelo llego a manos de otro médico que nos dijo “es una opción respetable pero….” , el pero se transformo en la llamada a otro médico que nos dijo “Si lo habéis traído al hospital es para salvarle la vida, no para dejarlo morir.”

¿Salvarle la vida? ¿Acaso estos dos médicos se leyeron el historial de mi abuelo? Mi abuelo se había caído en Abril dejándole una fisura en una vértebra, desde entonces en silla de ruedas, pero aun así podía seguir comiendo, enredando con su biznieto, hablando con sus nietos y sabiendo quiénes son sus hijos. Mi abuelo sufre micro infartos cerebrales, pero desde la caída de Abril estos se habían vuelto más frecuentes y había comenzado a tener lagunas mayores. Finalmente el 3 de Agosto llego el micro infarto que colmo el vaso, mi abuelo se quedo demente, ya no nos conocía, no sabía para que servían las cosas y si recordaba algo era de su niñez, pero aun así seguía siendo mi abuelo, aun quedaba algo de él. Desde el 3 de Agosto le siguieron dando micro infartos cerebrales que lo fueron dejando en la nada, hasta el punto que casi es imposible darle de comer. El martes 13, hay que llevarlo al hospital para que ellos puedan paliarle el dolor y que la muerte fuera tranquila, pero en lugar de eso una semana en el hospital viendo como el cuerpo de mi abuelo se queda en nada, esperando.

Acaso los médicos saben cómo había sido la vida de mi abuelo, siempre activo andando de un lado para otro, queriendo disfrutar de sábados en el campo, del Pirineo, de viajes a la playa, discutiendo con la radio y gritándoles a los árbitros cuando veía al Barça, leyendo los resultados de S.D. Huesca …. Estando vivo y notándose que estaba vivo.

No se el nombre de estos dos médicos, pero me gustaría encontrármelos en el hospital y animarles a que pasen por la habitación 1203, que vean como le han salvado la vida, agradecerles el poder ir con mi abuelo este sábado al campo. ¡Ah no! espera, que mi abuelo sigue muriéndose, sigue en un estado irreversible.

Tengo claro que no quiero menos a mi abuelo por estar hablando de una manera que parece tan fría de su muerte, pero tampoco os puedo decir porque lo quiero pues no se puede explicar, no se pueden materializar en palabras los momentos con tus seres queridos.

He llamado a la asociación por el Derecho a una Muerte Digna, muchas gracias por la información que me habéis dado. El martes 3 de Septiembre me pasare por la reunión de la asociación, para informarme y saber que tengo que hacer para que si llega el momento las personas que quiero no tengan que pasar por lo mismo que pasamos con mis dos abuelos, para evitar que la historia se repita.

Manos